domingo, 23 de agosto de 2020

DE HÉROES Y VILLANOS

 Esta semana que termina, me electrizaron 2 noticias resaltadas en todos los medios de comunicación: en una de ellas, un hombre (porque hombre era) entró en el portal detrás de una anciana para robarle el bolso y agredirle. Y fuimos testigos por la cámara del interior del portal. 

Y el "hombre" , para desasir a la anciana del bolso y arrebatárselo,  le golpeó dándole un tremendo puñetazo en el rostro que la tiró al suelo dejándola inconsciente.

 Resulta dañino a la vista y al espíritu ser observador de tal acción, tan cruel  y con tanta violencia;  y supongo que es prudente silenciar lo que nos pasó a todas las personas de bien por la cabeza ( porque podríamos convertirnos por un instante en personas de "mal") y que a buen seguro a todos nos recordó a nuestras madres, abuelas, o esposas (dependiendo de las circunstancias y edad del lector).

Y lo que tanta rabia e impotencia nos provocó, se amortigua con otra noticia aparecida en las televisiones esta misma semana, donde un HOMBRE ( esta vez sí con mayúsculas) defendió a su pareja del ataque de un tiburón propinándole varios puñetazos hasta que consiguió salvarla (malherida en una pierna). Y declaró que  su impulso heroico lo fue porque pensó en ella y en que no podía dejar al pequeño sin su madre.

Qué diferente impronta en la fuerza de los brazos entre uno y otro personaje...y sobre todo, qué valentía en uno... y  ¡¡ qué insoportable cobardía en el otro!!

( Me inspira una frase que leí - J. D. M-         " me cierras la puerta, yo te abro la ventana".

Ante la existencia de noticias negativas, siempre aparecerá una positiva que abrirá la esperanza)

 

viernes, 7 de agosto de 2020

MIRADAS SIN DISFRAZ

Y tuvimos que tapar la boca...

para protegernos y proteger a los demás

Y convertir en hábito ceñir las gomas de la tela a las orejas para engancharnos a la vida

Y  ocultó nuestro sonrisa...pero sin acallar nuestras palabras

Y nos hizo sentirnos si cabe mas indefensos...y a la vez mas "iguales" entre iguales

Y nos acostumbrarnos a mirarnos así a nosotros mismos, modificando hábitos hasta este momento insospechados

E implicó que ahora nuestra mirada quede al descubierto destacando el lenguaje de los ojos, que, antes tal vez, pasaba inadvertido

La tela encubrió nuestra sonrisa, pero encumbró nuestra mirada. 

(Y mi intuición siempre me hizo hurgar y profundizar en la mirada. La que casi siempre advierte de la personalidad )

DIARIO DE LIBERTADES