sábado, 30 de noviembre de 2019

PISADAS

Desde bien pequeño jugaba a fijarme en los zapatos de la gente.
Me sentaba en el bordillo y con mi cabeza hacia abajo veía a la gente pasar.  Primero analizaba sus zapatos, imaginando sus rostros;  luego levantaba la mirada y comprobaba si la intuición que me irradiaban sus zapatos se asemejaba a la realidad.
Y ese "juego" de empatía entre el calzado y la personalidad lo trasladaba al colegio...y cuando se asomaba el profesor/a, esperaba con la mirada fija en el calzado que traía...en su firmeza al pi
sar,  en la elección de los zapatos,  en la velocidad del caminar, en su lustre, en su aspecto cuidado o descuidado...
Y solía acertar sobre el estado anímico que trasladaría a los que allí estábamos...porque tal vez sin saberlo, lo reflejaba en el calzado de su elección.

Y sin duda de ahí la frase ... "está mas contento que un niño con zapatos nuevos" ( surgida, parece ser,  en tiempos de escasez y penuria) sigue resultando absolutamente vigente ayer, hoy y tal vez mañana: porque calzarse unos zapatos nuevos acertadamente elegidos,  nos convierte en hechiceros del día que va a comenzar con predisposición seductora en nuestro propio ego.

Se trata de elegir con mimo el "calzado" diario para fijar con firmeza cada paso que damos.

La mayoría de las veces no hay marcha atrás; y la huella de cada paso queda impregnada para siempre...

lunes, 11 de noviembre de 2019

CONFUSIÓN LABORAL

Días atrás una amiga de sonrisa dulce diaria- hasta la fecha - nos contó durante más de hora y media su malestar permanente e invariable en su centro de trabajo ( una escuela) con el equipo directivo y sus quejas por lo que entendía un trato inadecuado en su libertad profesional.
Y la noté agobiada y triste.

Y tiempo atrás otra amistad sufrió diariamente un ambiente hostil en su oficina por culpa de algunos compañeros de trabajo, que más que facilitar las relaciones profesionales ( y personales), enrarecieron el ambiente laboral convirtiendo cada día...en "noche".

Y ayer, conversando con una persona que hacia mucho tiempo que no veía, le pregunté por su vida en otra ciudad, su día a día, sus sueños...y torciendo el gesto, su respuesta  fue tajante: "harto" del trabajo   - en el hospital -. Pero - precisó- no por su profesión de doctor y su relación con los pacientes, sino por la "guerra" desatada entre compañeros de trabajo que hacían ingobernable las relaciones interpersonales entre ellos.

Y le pregunté con absoluta claridad: ¿ acudes diariamente enfadado al trabajo?
Su respuesta fue igual de clara y con una sonrisa de contrariedad en su rostro porque tal vez no se lo había planteado hasta ayer: "Sí, y a la defensiva desde que entro hasta que salgo".


Me hizo pensar una vez más qué extraño ( y habitual) que las relaciones laborales estén enrarecidas y la gente vaya a trabajar "enfadada",
cuántas relaciones personales están pervertidas en un ambiente en el que estamos tantas horas como en nuestros domicilios
cuánto desgaste emocional en las pequeñas batallas que se libran y donde nunca hay un vencedor

Piensa y analiza tu realidad profesional ( si tienes la fortuna de tener realidad laboral)
Tal vez debieran cruzarse y rotarse las profesiones de manera permanente para convertir las luchas en acuerdos.
O tal vez, simplemente, debiéramos profundizar en qué cambiar para ser felices.

¿ Cuál es tu situación?
Enfoca, busca...y analiza







DIARIO DE LIBERTADES