lunes, 16 de agosto de 2021

SOLEDADES DE HOSPITAL

 Esta semana pasada,  de forma repentina y sin avisar, he tenido que ingresar en un hospital por una dolencia benigna... pero extremadamente dolorosa

Días de pruebas y atenciones médicas, de tener que sufrir en mis carnes lo que siempre había observado como espectador cuidando a otros: pinchazos y pruebas, analíticas y sueros. calmantes y pautas farmacológicas

Y compartiendo habitación, a mi lado, un señor de avanzada edad con una intervención quirúrgica que pareciera le había seccionado el muslo una sierra eléctrica: Atenciones de urgencia en la noche, sangrados inesperados, curas y mas curas a todas horas para tratar de sellar sus heridas...dudas "vitales" sobre el éxito o fracaso de su intervención.

Y compartimos charlas acostados en paralelo sin apenas poder mirarnos como si estuviéramos echados sobre un diván de psiquiatra. Y absorbí frases y reflexiones que me parecieron absolutamente brillantes, expresadas con la naturalidad y sencillez de alguien que vivía en el campo y había aprendido todo de la naturaleza para conformar su humanidad...

Y cada hora que pasaba advertí su soledad. Y al segundo día que los médicos pasaban visita y salían al pasillo preguntando sobre familiares del señor para informarles de su cuadro clínico...solo había silencio.

Y sin pensarlo y de forma automática les sugerí que yo sería el "acompañante"   del paciente, y que trasladaría la información al familiar o persona de su confianza que acudiera a visitarlo.

Y sin pretenderlo, me erigí en "cuidador" del paciente vigilando los niveles de suero y medicación, porque yo sólo estaba luchando contra el dolor...y el tal vez contra la muerte.

Y recibí el alta hospitalaria. Y salí sanado del dolor. Y al recoger mis cosas y despedirme de mi "compañero" involuntario, advertí al dejar mi cama vacía, que este, seguro, sanará de sus lesiones, pero tal vez enfermará de dolor...de SOLEDAD


Caprichosamente se formó un hematoma de sonrisa y guiño de ojo
Caprichosamente se formó un hematoma de sonrisa y guiño de ojo
( Entré con un dolor  y salí  temporalmente con otro distinto. Hoy sé que sí hubo alguien que finalmente fue a atenderlo.

Participé con orgullo de los aplausos de las 20 h
oras que nos tuvieron acogotados en el peor momento.

Mi reconocimiento y aplauso silencioso, continúa. Gracias)


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DIARIO DE LIBERTADES