jueves, 9 de febrero de 2017

CAFETERIAS NEBRASKA, EN MADRID

Confuso luego de llevar casi 20 años escogiendo este lugar para pasar muchos ratos en mis visitas a Madrid, para estar a solas en mis comidas o cenas, o rodearme de amigos o familia en muchos de los rincones que ofrecía.
Siempre me gustó su carta sencilla y sus precios.
Siempre me maravilló la extrema amabilidad de los profesionales que lo atendían.
EN mi última visita en diciembre, charlé durante un largo rato con una de las camareras de gafas rojizas que siempre atendía con una sonrisa en su rostro, fuera el principio o el final de su jornada.
Me encantaban las novedades que a veces ofrecían en sus cartas, los inolvidables perritos calientes o las tortitas, los brownies y los cafés.
Me gustaba la elección de las fotografías de Gran Vía que adornaba la sala. Las jornadas de cuenta cuentos que organizaban en la sala de arriba un día a la semana.
De vez en cuando se respiraba aire del Madrid antiguo, rodeado de clientes probablemente que llevaban toda una vida acudiendo a diario a mi favorita...en Gran Vía. En ocasiones frecuentada por gente "vip" que salía antiguamente de la cadena Ser en Gran Vía o que iban de paso antes de lucir en la alfombra roja en los estrenos del Capitol.
Siento profundamente que haya descubierto en fechas pasadas en mis últimos viajes en enero, que de la noche a la mañana echaron la verja....y con ella, a 90 personas al paro.
Pensaba en un camarero alto al que nunca pregunté su nombre pero llevaba muchos años allí.
Pensaba en la amabilidad de la camarera de gafas rojizas que probablemente ese día, al igual que a tanta gente, se le apagaría la sonrisa de cuajo.
Pensaba en un camarero joven que me contaba en diciembre sus ilusiones por regresar a Galicia con su mujer e hijo para disfrutar en mi tierra de nuevo de las playas de las Rías  Baixas, y al que le insistí en que no dejara de visitar la Costa de la provincia de Lugo...
Pensaba estas semanas atrás  desde la ventana del Senator al ver  con morriña la verja echada, que tendré que buscar otro rincón en "mi" Gran Vía.
Me extrañara enormemente el día que años atrás, en una modificación del local, cegaran la magia de la mesita pegada a la ventana de Gran Vía  colocando un gran escaparate que alejaba más la visión hacia afuera. Y cada vez que acudía de nuevo les comentaba que se había apagado una parte de magia del local.
Ahora, con auténtica tristeza, apagaron el resto de magia que quedaba.










No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes hacerme llegar tus comentarios. Los leeré con atención, pero nunca serán publicados.

DIARIO DE LIBERTADES